El vino natural tiene otra forma y se disfruta de otra manera

las raíces
las raíces

En Locuva lo sabemos bien porque lo natural se integra en nuestro modo de ser y hacer y distingue nuestra bodega y nuestros vinos.

El equilibrio con la tierra es el ingrediente clave de nuestra esencia. Este fundamento es el que nos sostiene en el proceso de cuidado de la vid y en la creación de nuestros vinos.

Locuva nace en el Bierzo, una comarca situada al noroeste de la Península Ibérica con un fuerte arraigo a la cultura vitivinícola. Esta zona es única gracias a la mayor densidad de viñedo viejo del mundo que posee. Además, en estos suelos confluyen un gran número de accidentes geográficos que crean microclimas dando lugar a matices únicos en sus vinos.

Nuestro viñedo crece, concretamente, en las cercanías de Villar de los Barrios. Está dividido en cuatro parcelas bien diferenciadas, con altitudes, orientaciones, pendientes, y composiciones diferentes, que otorgan a cada una de las mismas matices únicos. Todo ello, otorga un carácter especial a nuestros vinos.

La orientación principalmente norte de nuestro viñedo permite a nuestras uvas realizar una maduración lenta. Esto posibilita el completo desarrollo de todos los componentes de la uva: azúcares, aromas, taninos, antocianos, acidez, etc. Lo que nos otorga unos vinos de gran complejidad, tanto en nariz como en boca.

Las cepas más antiguas de nuestro viñedo datan de 1890 y al lado de estas vides centenarias medran otras que rondan entre los 80 y 60 años. Todas ellas producen uvas de altísima calidad. Mencía, Garnacha Tintorera, Chelva, Jerez y Doña Blanca son las distintas variedades de uvas que más tiempo llevan habitando nuestras parcelas. Pero además de estas, cuidamos otras cepas más jóvenes de la variedad Mencía que rondan la veintena.

Pronto Godello, Sauvignon Blanc y Riesling formarán parte de nuestra plantación.

El vino natural tiene otra forma y se disfruta de otra manera.

En Locuva lo sabemos bien porque lo natural se integra en nuestro modo de ser y hacer y distingue nuestra bodega y nuestros vinos.

El equilibrio con la tierra es el ingrediente clave de nuestra esencia. Este fundamento es el que nos sostiene en el proceso de cuidado de la vid y en la creación de nuestros vinos.

Locuva nace en el Bierzo, una comarca situada al noroeste de la Península Ibérica con un fuerte arraigo a la cultura vitivinícola. Esta zona es única gracias a la mayor densidad de viñedo viejo del mundo que posee. Además, en estos suelos confluyen un gran número de accidentes geográficos que crean microclimas dando lugar a matices únicos en sus vinos.

Nuestro viñedo crece, concretamente, en las cercanías de Villar de los Barrios. Está dividido en cuatro parcelas bien diferenciadas, con altitudes, orientaciones, pendientes, y composiciones diferentes, que otorgan a cada una de las mismas matices únicos. Todo ello, otorga un carácter especial a nuestros vinos.

La orientación principalmente norte de nuestro viñedo permite a nuestras uvas realizar una maduración lenta. Esto posibilita el completo desarrollo de todos los componentes de la uva: azúcares, aromas, taninos, antocianos, acidez, etc. Lo que nos otorga unos vinos de gran complejidad, tanto en nariz como en boca.

Las cepas más antiguas de nuestro viñedo datan de 1890 y al lado de estas vides centenarias medran otras que rondan entre los 80 y 60 años. Todas ellas producen uvas de altísima calidad. Mencía, Garnacha Tintorera, Chelva, Jerez y Doña Blanca son las distintas variedades de uvas que más tiempo llevan habitando nuestras parcelas. Pero además de estas, cuidamos otras cepas más jóvenes de la variedad Mencía que rondan la veintena.

Pronto Godello, Sauvignon Blanc y Riesling formarán parte de nuestra plantación.